Aliviada y feliz para alguien más, ¡no!

El tiempo ha pasado. Inicialmente mis ideas estuvieron impregnadas de molestia y resentimiento. Tal vez lo inesperado de todo, la sensación de dejar las cosas en el aire y sin posibilidad de ser aclaradas permitieron que no pueda ver claramente el panorama.
Tiempo ha pasado y he podido darme cuenta de la realidad de lo sucedido entre nosotros. Ya no existen para mi culpable e inocente. Ya no existe para mi resentimiento.
Cuando nos damos cuenta de que toda experiencia de vida es enriquecedora, se puede concluir que lo mejor es haber vivido, experimentado, gozado y sufrido, pues todo ello ha contribuido a que podamos ser mejores personas, con mayores experiencias y lecciones, lo cual permitirá sin lugar a dudas reforzar e insistir en las conductas positivas para el futuro y corregir las negativas para nunca mas volverlas a repetir.
Te recuerdo como alguien que llegó a mi vida, se afincó en ella y compartió conmigo algo de su existencia. Aprendí de ti, sin darte cuenta me enseñaste mucho. Lamentablemente muchas de esas lecciones también las recibí del dolor y la tristeza. No culpo a nadie, no me gustaría cargar mi alma de rencor y amargura, pues ello, no conduce a nada.
El que te colocó ese símbolo en el cuello en la bóveda del museo y el que hoy escribe estas líneas, en esencia sigue siendo la misma persona, con la diferencia de las lecciones aprendidas, los errores advertidos y los reconocidos. Si retrocediese el tiempo, volvería a actuar con la misma entrega y decisión pero aplicando los ajustes que la experiencia hoy trae consigo. Estoy seguro que siempre fui sincero, transparente y leal. Me he podido dar cuenta de mis errores. Ellos han servido para corregir conductas y procurar jamás volverlos a repetir. También advertí los tuyos, los cuales estoy seguro conoces o llegarás a conocer algún día.
Pero tu lo has dicho ya no podemos ser amigos, tu no puedes ser mi fiel confidente,
Te perturba otra idea, la misma que a mi, dejo todo lo que fui por lo que soy hoy, no concibo la idea de alimentar un idilio amoroso del cual estoy excluido.
Cárganos de éxtasis por unas horas liberar por un rato nuestro pesar, para que sientais lo bueno de seguir en la misma situación y tener un excusa para poder continuar.
No me satisface, lo deseo, pero odio la idea. No es difícil de comprender en la posición en la que estamos, ni tampoco en la que queremos estar.
No llego a comprender el porque de tus actos, y si los comprendiera no los quisiera asumir jamás. No me llena extenderte la mano, cobijarte, comprenderte, apoyarte, ¿y el después? Aliviada y feliz para alguien más, ¡no!
Tiempo ha pasado y he podido darme cuenta de la realidad de lo sucedido entre nosotros. Ya no existen para mi culpable e inocente. Ya no existe para mi resentimiento.
Cuando nos damos cuenta de que toda experiencia de vida es enriquecedora, se puede concluir que lo mejor es haber vivido, experimentado, gozado y sufrido, pues todo ello ha contribuido a que podamos ser mejores personas, con mayores experiencias y lecciones, lo cual permitirá sin lugar a dudas reforzar e insistir en las conductas positivas para el futuro y corregir las negativas para nunca mas volverlas a repetir.
Te recuerdo como alguien que llegó a mi vida, se afincó en ella y compartió conmigo algo de su existencia. Aprendí de ti, sin darte cuenta me enseñaste mucho. Lamentablemente muchas de esas lecciones también las recibí del dolor y la tristeza. No culpo a nadie, no me gustaría cargar mi alma de rencor y amargura, pues ello, no conduce a nada.
El que te colocó ese símbolo en el cuello en la bóveda del museo y el que hoy escribe estas líneas, en esencia sigue siendo la misma persona, con la diferencia de las lecciones aprendidas, los errores advertidos y los reconocidos. Si retrocediese el tiempo, volvería a actuar con la misma entrega y decisión pero aplicando los ajustes que la experiencia hoy trae consigo. Estoy seguro que siempre fui sincero, transparente y leal. Me he podido dar cuenta de mis errores. Ellos han servido para corregir conductas y procurar jamás volverlos a repetir. También advertí los tuyos, los cuales estoy seguro conoces o llegarás a conocer algún día.
Pero tu lo has dicho ya no podemos ser amigos, tu no puedes ser mi fiel confidente,
Te perturba otra idea, la misma que a mi, dejo todo lo que fui por lo que soy hoy, no concibo la idea de alimentar un idilio amoroso del cual estoy excluido.
Cárganos de éxtasis por unas horas liberar por un rato nuestro pesar, para que sientais lo bueno de seguir en la misma situación y tener un excusa para poder continuar.
No me satisface, lo deseo, pero odio la idea. No es difícil de comprender en la posición en la que estamos, ni tampoco en la que queremos estar.
No llego a comprender el porque de tus actos, y si los comprendiera no los quisiera asumir jamás. No me llena extenderte la mano, cobijarte, comprenderte, apoyarte, ¿y el después? Aliviada y feliz para alguien más, ¡no!

0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Página Principal