3.28.2007














Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.
Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
tú y yo teníamos que simplemente amarnos.

Quién te enseñó los pasos que hasta mí te llevaron?
Qué flor, qué piedra, qué humo mostraron mi morada?
Lo cierto es que tembló la noche pavorosa,
el alba llenó todas las copas con su vino
y el sol estableció su presencia celeste.

Hasta que lacerándome con espadas y espinas
abrió en mi corazón un camino quemante.
Recordarás aquella quebrada caprichosa
a donde los aromas palpitantes treparon,
No te toque la noche ni el aire ni la aurora,
en tus caderas toco de nuevo todo el trigo.

Tal vez tú no sabías,
que cuando antes de amarte me olvidé de tus besos
mi corazón quedó recordando tu boca
y fui como un herido por las calles
hasta que comprendí que había encontrado,
amor, mi territorio de besos y volcanes.