11.16.2007















El camino largo y ardiente,
Más piedras en mis zapatos que en las huellas
dejadas por mis atormentados pies

que labios partidos, resecos
más que la tierra debajo de mí

y allí en el camino, retirado
del abrumante ardor del sol

yacía tu candor, como brisa fresca
que dulces plegarias las que el viento llevo

y a ti llegaron, desde lo alto bajaste,
y en el regazo descanso, y vivo. Viviré.