
El camino largo y ardiente,
Más piedras en mis zapatos que en las huellas
dejadas por mis atormentados pies
que labios partidos, resecos
más que la tierra debajo de mí
y allí en el camino, retirado
del abrumante ardor del sol
yacía tu candor, como brisa fresca
que dulces plegarias las que el viento llevo
y a ti llegaron, desde lo alto bajaste,
y en el regazo descanso, y vivo. Viviré.

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