
Acá va, es simple como yo, eso, digo yo.
Temo a las alturas lo suficiente para saber que, tirarme de un avión de dudosa reputación es algo que no pasaría por mi mente… en años anteriores.
Pues bien, acá estoy ha 4258 metros o algo así centímetros mas centímetros menos.
Un loco gritándome del valor y la decisión de un acto heroico, etc.
A mi lado un flaco greñudo mal oliente con ojos desorbitados y hasta medio babiante, desaforado el pibe no me habla, me grita, ¿¡¡¡ no te tiemblan las piernas, porque a mí si!!!!?
No, ni me inmuta el caer al vació…, solo el rechinar de las latas de este armatoste volador era lo único que sonaba;… me caso en unos meses.
Con el viento flameando mis mejillas como trapos viejos nos desafiamos con el greñudo Juan, a ver quien era el ultimo en tirar del cable.

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