Como míos propios

Ya no soy el de entonces.
Reconozco esa piedra.
Haré honor al recuerdo
engarzado de antiguos tropiezos
y la he de saltar...
Primero, enfermiza satisfacción...
No arriesgue mi conciencia en vano.
Pero la voz de la piedra perforo mis tímpanos
al preguntarme si realmente encontré lo que quería.
La onda aguda y fría bajo por mi medula
y allí se entretuvo hablando con su eco.
Pude sentirlo,
fermentar en mi estomago para luego subir,
ya caliente y espeso a inflarse en mi garganta.
Un millón de picazones espantosas en lugares profundos,
Imposibles de rascar.
Las venas retumbando al compás del corazón
amenazando con explotar y el erizo de hasta el ultimo pelo,
intentando inútilmente alejarse de mi cuerpo en colapso.
La piedra escuchó con compasión mis últimas sinapsis:
“Algunas piedras no están para saltarlas,
si no para avisarnos lo que hay detrás.”
………………………………
Fui lastimado. Pero tuve que aprender a la fuerza que en esta vida no solo no hay victimas, mucho
menos existen pecadores. Son todos pobres diablos mendigándose mutuamente pedacitos de alma;
pero esa eterna guerra no termina nunca mas que en empates. No hay almas para repartir.
Fue mi culpa la desilusión. No miente quien repite un engaño creído; y el único ser interesante, aquel que empezó toda esta cínica farsa que me trastorna se encuentra ya (si es que existe en alguna de mis dimensiones palpables) muy lejos perdida en la dimensión del tiempo, mas allá de mis patéticos manotazos de ahogado.
¿Que me mantiene aquí? Y bueno, no es sorpresa ni para mi mismo el que no me tome ni a mi mismo como a un tipo serio. Por ahora sigo esperando una gran explosión, tal vez que me atropelle un auto. Tarde o temprano ya no tendré que decidirlo yo. Lo mío es únicamente saber hasta donde estoy dispuesto a aguantar. Si la cosa se pone fea, siempre puedo apretar el gran botón rojo que me hace humo y me borra de las cuatro dimensiones.
………………………..
que ningún mártir se haga cargo
mas que de sus propias necesidades
bendecidas por mis propias atrocidades.
que sea un dejo de parcial justicia
la que demore la descarga
perdonándome a mí
perdonarte a ti…

0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Página Principal