1.05.2007

Un fragmento de mis recuerdos













Al principio sufrió mucho, pensando día y noche en ella. Dibujo su cara, conocía cada rasgo, cada línea de expresión, cada gesto que su rostro producía.
Su recuerdo del encuentro era vigoroso, pero su rostro se perdía en una tenue esfumadura, y resurgía con cada sonrisa con cada brillo en sus ojos.
Claro; ella es una muchacha rara. ¿Y por que un ser de esas condiciones habría de verlo al otro día, o a la semana siguiente? ¿Por que no podrían pasar semanas y hasta meses sin necesidad de contactarlo? En momentos de depresión se decia “No la veré más, ha muerto, quizás allá cometido suicidio, paresia desesperada y ansiosa”
¡Cuantos días desolados transcurrieron en el banco de la plaza!
Y luego aquellas flores fueron secándose y cayendo, las hojas empezaron a dorarse y hacer arrastradas… que la mantenía allí en la esquina de la plaza, ahora sentada en el pasto con sus piernas cruzadas, y por dios que vi una lagrima rodar por su mejilla.
Y cuando su esperanza estaba a punto de agotarse, recordaba las dos frases fundamentales del encuentro:”estas dispuesta a luchar contratados” “no importa lo que decidas, si te pierdes yo te iré a buscar”
Y como fuente de una inenarrable felicidad, sin advertir, al menos en aquel tiempo, todo lo que tenia de egoísmo.
Y aquella otra:”No te preocupés. Ya sabré siempre cómo encontrarte”.