11.03.2006

Felicidad extraña.

Si al mal tiempo hay que ponerle buena cara... ¿qué cara se le pone al buen tiempo?

Hay personas a las que les da miedo mostrar la felicidad, no vaya a ser que se les rompa la burbuja en la que viven.

También hay quien teme que la simple aceptación de la realidad que vive como algo satisfactorio se convierta en lejanas


cenizas de un momento remoto ante un hecho imprevisto.

Y hay quien mira a su alrededor y sólo ve lucecitas en toda dirección. Quizás se apaguen, quizás no duren siempre, pero tienen derecho a vivir ese momento de felicidad.

Que extraña palabra... Como el silencio, parece romperse cuando se pronuncia.

10.31.2006

La sangre en mis puños

Hace tiempo nuevas vidas envejecen nuestra historia,
nos van perdiendo y la muerte parece tener razón.
Arde la sangre en mis puños como tú en el corazón.
Te sostienen todavía las paredes de alquiler
casi rojas, casi mías.
Baja a mi cama otra vez.

Sobre el eco de los años sigo escuchando tu voz
y en los muros de mi hastío yo renuevo la ilusión.
Sobre el escalón de la muerte escribo tu nombre
para terminarlo al otro lado y no perdernos,
que si tú te olvidas yo te lo recuerdo
querida compañera mía,
querida Soledad

Vuela de ese patio inmundo

Tu voz recuerda al gorrión, mezcla de vuelo y herida.
Pájaro errante que va, poesía de tarde fría.
Rayuela de soledad sobre baldosas partidas.
Perfume gris de esperar que vuela por nuestras vidas.

Silbando quise encontrarte y busqué en los patios del alma,
ahogando miedos te ví en tu silencio y tu calma.

Vuela de ese patio inmundo donde todo es humedad,
afuera hay un vientre urbano, hay un pulso en la ciudad.

Sin viento, cielo ni mar, duermes en patios del alma.
Ansia de olvido serás en tu silencio y tu calma.

Deja el patio y el silencio que presagia el temporal,
deja el patio de inmigrantes que afuera hay olor a mar.