17 de febrero - 29 de abril

¿Dónde nace la ilusión del amor, querida Mía?
Tal vez en una mirada furtiva,
o en una sonrisa soñadora,
que se filtra hacia la profundidad del ser.
Quizás el amor nace a destiempo;
en el sueño seductor de un ideal
que se sostiene a sí mismo
en la línea infinita de la perseverancia.
Yo sé que el amor nace, querida Mía,
como el sol en la mañana.
Nace de imprevisto en el corazón
y se refleja en la pupila.
Nace igual la saeta invisible
que hiere el corazón desprevenido,
mientras el arquero sonriente,
se pierde en la metamorfosis filosófica.
El amor, como el ave, canta dulcemente
la nostalgia del fuego que te quema
y palpita en cada latido
adquiriendo vida propia.
¿Cuál será su misterio, querida Mía?
Yo no existía y estaba en ti.
Yo no soñaba, y sin embargo,
estaba en tu regazo,
como ilusión y capullo disimulado.
Yo no gemía, pero cantaba en tu regia mirada
y en el latido de tu corazón amoroso.
El amor es mucho más que pasión, querida Mía.
Es el misterio de lo increado;
la inexhaustible fuerza del ser
que multiplica todos los seres.
¡Qué fuerza tan extraordinaria para un corazón sencillo!
La ilusión del amor nace y allí flórese; su secreto reside en Él.
Tú eres, amor Mío, instrumento de Dios.
¡Qué sencillo es ser, si allí estas con tus manos extendidas!
¡Es que existe el amor!
La mujer es el cáliz que lo transforma en materia sagrada.
materia sagrada, volverá a ser amor.
El amor que te mira,
el amor que perdona,
el amor que es afable,
el amor que se goza en decirte: "Te amo."
El amor que sonríe,
el amor que te abraza...
Mi alma se entrelaza a la tuya.
Sonríele amor mío.
