11.11.2006

El Último Día



















Estaba dormida en su cabaña, cuando el primer estruendo la sorprendió, inmediatamente abrió los ojos, y antes de finalizar el segundo estruendo, estaba fuera de la cama, asomándose a través del empañado vidrio, no advirtió ni un rastro de tal acontecimiento. Se quedó tiritando por horas, con los ojos fijos y aletargados; ya más calmada se dirigió a los últimos rastros de los leños encendidos, para apaciguar su cuerpo temeroso del frío.

Devuelta en su cama, reconciliada con el sueño, el corazón le advirtió, solo atinó a girar su cabeza y las pupilas se le dilataron, y, con un grito ahogado, interpuso su mano, entre el mazo y su cabeza.

Tras un grito de terror, sentándose en la cama, intenta recuperar el aliento, su temor aumenta al escuchar un golpe seco y fuerte, de un salto sale de la cama, toma el primer objeto que tiene a mano, una botella medio vacía,- en sus manos, es un arma - , se acurruca en un rincón oscuro esperando lo peor.

Todo su cuerpo se recoge con cada golpe, sus ojos se convierten en dos enormes iris, al percatarse, de dos brillos en la oscuridad que titilan con suave movimiento. Presa del pánico y del horror, desea morir allí parada en su rincón.

Cuando uno de los tantos golpes del postigo, provoca que se deslice un collar de cuentas de madera y dos piezas pequeñas de oro, desde la repisa sobre su cama.
Sobresaltada suspira de alivio, al confirmar que su temor era en vano, cierra los ojos y respira profundo.

Al abrirlos, angustia y pánico invaden su cuerpo, sus dos cuencas vacías, registran en una mano, el collar y en la otra el mazo, el cual se dirige a su rostro velozmente. Se detiene su tiempo, para buscar al dueño que posee en su mano, su muerte, en el instante final el brillo de las pocas brazas, evidencian el rostro de él.

Amanece apacible en la montaña, el aire fresco se mezcla con el dulce gusto de la sangre, que baña su rostro,- el rostro de Mary Ann-.

Un grupo de amigas la abandono en esa cabaña, totalmente ebria, para que fuese su último día de soltera.

Brumas & Lluvias















¡Oh, finales de otoño, primaveras fangosas,
y vosotros, inviernos, estaciones que aduermen!
¡Cómo os amo envolviendo mi cerebro y mi pecho
de mortajas de bruma y de un vago sepulcro!

En la vasta llanura, reino de austros más fríos,
donde en noches muy largas la veleta chirría,
mucho más que en la tibia primavera despliega
para el vuelo mi espíritu sus dos alas de cuervo.

Nada existe más dulce para ti, entristecido
corazón que de antiguo te has vestido de escarcha,
¡oh estaciones exangües que reináis en la tierra!,

que el aspecto perenne de esas pálidas sombras,
a no ser una noche, en compaña, sin luna,
sosegando el dolor en un lecho casual.

11.09.2006

Yo...inmóvil

















Toda infancia tiene un tinte de amargura y tristeza
Que solo asumimos con los años, o a veces el paso del tiempo nos va llevando, en ves de avanzar, retroceder. Nuestra mente decide, que para seguir, debemos recordar.
Hay recuerdos que solo aparecen en momentos en que somos bombardiados por emociones, o solo son esas cosas que no podemos olvidar, se quedan y resurgen de ves en cuando
En los momentos más extraños, vuelven de los fondos de la memoria.
Este es uno de ellos, que en verdad había olvidado.
Cada verano los padres de un amigo tenían la buena fe de llevarme con ellos a su casa en la playa, un bello lugar “Costa Azul” se llama y desde la ventana del comedor se divisaba el mar azul en esos días soleados.
No recuerdo la fecha exacta, pero ese año fue muy extraño
De un día para el otro la casa cambio. El colegio cambio. Jamás lo había hecho, el estar solo para ir al colegio, eso de la responsabilidad a los 9 años no es bueno, en las mañanas levantarse a las 6 para preparar el desayuno, levantar a laura, y ir al almacén a una cuadra para la merienda y lo pero ponerme el uniforme solo, la túnica y la moña que difícil fue eso.
¿Porque todo eso?, porque la vieja estaba cuidando al viejo muy lejos de casa y no venía todos los días solo una ves por semana y con la abuela no se podía contar –no sabia hacer nada, ni hervir agua- fueron unos 3 a 4 meses pero me parecieron eternos lo que aprendí en esos meces no lo hubiera aprendido jamás en tan corto tiempo si las circunstancias hubieran sido otras.
Tanto fue el cambio que llegaba a ir a la misa que el sacerdote de la iglesia les daba a las hermanas antes de abrir el colegio, a las 7 de la mañana
Antes que amaneciera.
La navidad de ese año la pasamos laura la abuela y yo con unos tíos, y el 30 de diciembre me llevaron a la playa para que pasara allá el fin de año. Luego de unas dos semanas me quería venir, y me devolvieron a casa.
Claro que pasaba mucho tiempo en el colegio la compañía de las hermanas solía agradarme, como que el silencio y el aroma del lugar me daba tranquilidad y regocijo, -aun recuerdo ese aroma, nada me lo hace recordar solo lo recuerdo como que si siempre estuviera hay.
Pero luego, unos días después de haber vuelto
Me vienen a buscar con una excusa que aun no me queda claro, tanto que no la recuerdo, en esos días que estuve en casa la vieja no había vuelto como solía hacerlo una vez a la semana. Una mañana en la playa me dijeron, que debía volver a casa porque querían esta con migo allá. Cuando regrese fue de noche y derecho a dormir.
En la mañana la vieja estaba en casa, y eso si no me olvido…
Laura y yo en un extremo de la mesa del comedor al lado de la venta que daba para un patio interno, y la vieja del otro lado que con cara de desconcierto nos dice, -dios decidió llevarse a papá- fue lo unico, laura estallo en llanto junto con la vieja.
Yo… inmóvil, aun pensándolo, no se me arruga la frente ni me hallo con ganas de llorar ni me estatal el corazón de la emoción por lo perdido, no, no pasa eso.
Eso no me lo perdonaron jamás.

11.07.2006

Pero yo iré, Pero tú vendrás.


La noche no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré,
aunque un sol de alacranes
me coma la sien.

Pero tú vendrás
con la lengua quemada
por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.




Pero yo iré
entregando a los sapos
mí mordido clavel.

Pero tú vendrás
por las turbias aguas
de la oscuridad.

Ni la noche ni el día
quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.

-Federico Garcia Lorca-

11.06.2006

Mi Dios…

Yo traté de matar el dolor.
Pero solo traje más.
Estoy muriendo.
Y estoy vertiendo pesar carmesí y traición.
Yo estoy muriendo, rezando, sangrando y gritando.
¿Estoy tan perdido para ser salvado?
¿Estoy demasiado perdido?
¿Me recuerdas?
Perdido hace tanto.
¿Estarás en el otro lado?
¿O me olvidarás?
Yo estoy muriendo, rogando sangrando y gritando
¿Estoy tan perdido para ser salvado?
¿Estoy demasiado perdido?
Mi Dios…
Desvuélveme a la salvación.
Mi Dios…
Desvuélveme a la salvación.
¡Quiero morir!
Mis heridas gritan por el sepulcro.
Mi alma llora por rescate
¿Seré negado a Cristo?
Mi suicidio.

11.05.2006

¡¡¡¡¡¡¡Salta!!!!!!!

En un puente, demasiado alto
un hombre sostiene sus brazos abiertos
Ahí permanece y aun vacila
Enseguida una multitud de gente se reúne
No faltaría en cualquiera

Quiero verlo de cerca
Estoy en la primera fila
y grito

El hombre quiere escalar del puente
La gente comienza a odiar


Ellos forman una multitud densa
y no quieren dejarlo bajar

El sube de nuevo
La multitud comienza a rabiar
Ellos quieren sus entrañas
y gritan

Brinca
Rescátenme
No me decepciones
Salta para mí
Salta entre la luz
Salta

Una nube se mueve en secreto
enfrente de el sol se enfría
Pero un millar de soles se quemaron solo para ti
Me arrastro sobre el puente en secreto
y lo pateo en la espalda por detrás
Lo rescato de esta vergüenza
y le grito

Brinca
Rescátate tú mismo
Salta
No me decepciones
Salta para mí
Salta
No me decepciones

Letra de una cancion de Rammstein(Lujo de letra)