5.19.2007

Esa noche















En temblorosa voz le demostré
lo que para mi es su existencia en la mía.
Tomando su mano deje en ella
mi confirmación eterna,
en ella queda más de una lágrima de felicidad.
En ella me entrego sin excusas ni peros.
Presto a ser por siempre un reflejo en sus ojos.
Cuando en fin llegue a ver mi dicha,
será por un sí eterno que me ha regalado.
Emblemáticos cada uno de los dichos esa noche,
un pequeño pesar aún onda en mi pecho.
Merecer su amor, elevar más allá de lo imaginable su nombre,
Que bien abre de hacer para merecer tanta pasión,
Envilecido cada día cada hora,
desde esa noche soy uno con ella.
Plasmó en mi su nombre y una razón de existir.